Ocho años después de haber publicado el primer artículo periodístico sobre el ‘Caso Lucchetti' en el diario El Comercio, en el Perú, es que el Poder Judicial dicta la primera sentencia condenatoria contra un implicado en este tema: Vladimiro Montesinos. El ex jefe de los servicios secretos de Alberto Fujimori (1990-2000) fue condenado a cuatro años de prisión –aunque ya cumple una condena mayor de 15 años por otro caso- por asociación ilícita para delinquir y tráfico de influencias al haber manejado los hilos del Poder Judicial para favorecer a la empresa de pastas levantada en el área de influencia de los Pantanos de Villa, en el distrito de Chorrillos, en Lima. Mientras estudio una Maestría en Periodismo fuera del país, “ato mejor los cabos” sobre cómo la corporación del Grupo Luksic hilvanó uno de los ‘lobbies' más impresionantes a nivel político-judicial-abogadil-prensa-y-propaganda para imponer sus molinos en un área, por cierto caótica, donde los pantanos básicamente sólo servían de linderos fronterizos entre costosas residencias, pueblos jóvenes y plantas industriales. En el nivel político, Lucchetti encaró el problema en varios escenarios. En el ámbito edilicio, la empresa se portó de lo lindo con el ex alcalde de Chorrillos, Pablo Gutiérrez, quien en conversaciones de aquella época nunca me negó las contribuciones hechas por Lucchetti a su municipalidad para, de una u otra manera, ablandar su vozarrón, el mismo que utilizaba para defender sin contemplaciones la intangibilidad el Morro Solar. En el ámbito del gobierno central, los mandamases de Lucchetti trazaron un canal directo con el verdadero epicentro del poder: el Servicio de Inteligencia Nacional, es decir, Montesinos. En el fuero judicial, el esfuerzo fue mínimo, ya que Lucchetti ya había trabajado en un peldaño superior con Montesinos, quien digitaba los fallos del juez Percy Escobar. Por eso el magistrado aprobó una acción de amparo para que Lucchetti continuara con la construcción de la fábrica. Debo recordar que en los pasadizos de la Municipalidad de Chorrillos obtuve la licencia con la que Lucchetti intentó justificar la construcción de un edificio de seis pisos. Ese permiso era una licencia provisional que los autorizaba a construir un cerco perimétrico y afirmar el terreno. Nada más. ¿Y quién era el constructor? J.J. Camet, la empresa de Jorge Camet, entonces ministro de economía de Fujimori. En el fuero legal, era evidente que la simple nota informativa y la persistencia periodística habían cobrado dimensiones que exigían el diseño de una sólida estrategia de defensa legal por parte de Lucchetti, a pesar de que la empresa ya había comprado al árbitro para ‘apanar' en los tribunales a la Municipalidad de Lima, la cual litigó para clausurar la fábrica. Considero que todo acusado debe tener el derecho de defensa legal y respeto la libertad que tiene un abogado para contratar con el cliente que crea conveniente. Por eso no discuto que importantes juristas del país hayan aceptado contratar con Lucchetti. Pero lo que nunca me dejó de llamar la atención, es que el dinero sea capaz de disolver la coherencia ética de un profesional y anestesiarlo al punto de, primero, criticar la construcción de la fábrica y defender la conservación de los pantanos en una carta pública rubricada por él mismo, para finalmente, al cabo de cinco años, acabar siendo contratado para defender los intereses de Lucchetti, tal como lo hizo el reconocido abogado, profesor de derecho y autor de innumerables publicaciones, Jorge Avendaño. En el nivel de la propaganda, Lucchetti igualmente invirtió miles de dólares en auspiciar programas como el de Laura Bozzo o en re-construir una buena imagen a través de la compañía Publicistas y Asociados con la difusión de mensajes convincentes en los medios de comunicación masiva. Unos de aquellos mensajes, el de “buenos vecinos” o “no usaremos agua de los pantanos”, fueron publicados, también, en el diario donde yo escribía. Pero trataba de entender que una cosa es periodismo y otra, muy distinta, publicidad. Mientras Lucchetti difundía sus anuncios en radio, prensa y televisión, un grupo de vecinos denunció por radio que trabajadores de la fábrica venían instalando tuberías subterráneas. Sin embargo, la noticia pasó desapercibida a mediados de 1998. Por aquellos días, en los pasadizos de El Comercio, Yuyú Urrunaga, entonces integrante de la Unidad de Investigación, ya me había advertido previamente de los propósitos de Lucchetti, a pesar del compromiso público. Por eso, provistos de un par de palas, es que dos vecinos y el reportero gráfico Dante Piaggio, seguimos el rastro de la tubería, la misma que estaba conectada a un pozo que se abastecía con agua de los pantanos. Paralelamente obtuvimos los documentos de cómo la empresa administradora del agua en Lima, Sedapal, encima, le había ‘arreglado' el problemita a Lucchetti, autorizando el uso de esa agua, a pesar de que la fábrica de pastas se había comprometido a evitarlo. Con el titular “Trampa en los pantanos”, una vez más El Comercio denunció las mentiras de Lucchetti y el sospechoso proceder de Sedapal. En el nivel periodístico, el discurso de los medios periodísticos, en un balance general, fue evidentemente fiscalizador, en defensa del interés público, y adverso a los propósitos de Lucchetti. Sobre todo cuando traspasó la frontera vecinal para convertirse en materia de controversia judicial y de tráfico de influencias en las esferas más altas del poder. La campaña periodística fue iniciada en El Comercio, en junio de 1997 y continuó a pesar de un artículo editorial contracorriente publicado en enero de 1998. La gran lección, sin embargo me la dio el entonces editor de la página Metropolitana de ese diario, Aníbal Alvarado, formador de una generación de periodistas que, actualmente, algunos de ellos, ya son editores en el decano. Alvarado es de los editores que retan al reportero a ser persistentes y luchadores para, básicamente, hacer una cosa: buen periodismo. Por eso, el silencioso mérito periodístico para seguir adelante con la investigación de ese caso, es el de este hombre sencillo, ajeno a los reflectores, formado en la antigua Escuela de Periodismo de la Universidad Católica. Quienes tienen el privilegio de conocerlo, estoy seguro, coincidirán conmigo en las cualidades profesionales de Alvarado. Sin la dirección de editores de ese calibre en la prensa de Latinoamérica, es difícil que un reportero de calle realmente logre que su trabajo no sea en vano, aunque la justicia llegue ocho años después o a pesar de que corran millones de dólares bajo la mesa. Por eso, a la distancia, le reitero mi gran respeto a Alvarado, y espero no se enoje porque en el menú familiar al concluir estas líneas me aguarda un ‘spaghetti' con sazón cubano.
Ocho años después de haber publicado el primer artículo periodístico sobre el ‘Caso Lucchetti' en el diario El Comercio, en el Perú, es que el Poder Judicial dicta la primera sentencia condenatoria contra un implicado en este tema: Vladimiro Montesinos. El ex jefe de los servicios secretos de Alberto Fujimori (1990-2000) fue condenado a cuatro años de prisión –aunque ya cumple una condena mayor de 15 años por otro caso- por asociación ilícita para delinquir y tráfico de influencias al haber manejado los hilos del Poder Judicial para favorecer a la empresa de pastas levantada en el área de influencia de los Pantanos de Villa, en el distrito de Chorrillos, en Lima. Mientras estudio una Maestría en Periodismo fuera del país, “ato mejor los cabos” sobre cómo la corporación del Grupo Luksic hilvanó uno de los ‘lobbies' más impresionantes a nivel político-judicial-abogadil-prensa-y-propaganda para imponer sus molinos en un área, por cierto caótica, donde los pantanos básicamente sólo servían de linderos fronterizos entre costosas residencias, pueblos jóvenes y plantas industriales. En el nivel político, Lucchetti encaró el problema en varios escenarios. En el ámbito edilicio, la empresa se portó de lo lindo con el ex alcalde de Chorrillos, Pablo Gutiérrez, quien en conversaciones de aquella época nunca me negó las contribuciones hechas por Lucchetti a su municipalidad para, de una u otra manera, ablandar su vozarrón, el mismo que utilizaba para defender sin contemplaciones la intangibilidad el Morro Solar. En el ámbito del gobierno central, los mandamases de Lucchetti trazaron un canal directo con el verdadero epicentro del poder: el Servicio de Inteligencia Nacional, es decir, Montesinos. En el fuero judicial, el esfuerzo fue mínimo, ya que Lucchetti ya había trabajado en un peldaño superior con Montesinos, quien digitaba los fallos del juez Percy Escobar. Por eso el magistrado aprobó una acción de amparo para que Lucchetti continuara con la construcción de la fábrica. Debo recordar que en los pasadizos de la Municipalidad de Chorrillos obtuve la licencia con la que Lucchetti intentó justificar la construcción de un edificio de seis pisos. Ese permiso era una licencia provisional que los autorizaba a construir un cerco perimétrico y afirmar el terreno. Nada más. ¿Y quién era el constructor? J.J. Camet, la empresa de Jorge Camet, entonces ministro de economía de Fujimori. En el fuero legal, era evidente que la simple nota informativa y la persistencia periodística habían cobrado dimensiones que exigían el diseño de una sólida estrategia de defensa legal por parte de Lucchetti, a pesar de que la empresa ya había comprado al árbitro para ‘apanar' en los tribunales a la Municipalidad de Lima, la cual litigó para clausurar la fábrica. Considero que todo acusado debe tener el derecho de defensa legal y respeto la libertad que tiene un abogado para contratar con el cliente que crea conveniente. Por eso no discuto que importantes juristas del país hayan aceptado contratar con Lucchetti. Pero lo que nunca me dejó de llamar la atención, es que el dinero sea capaz de disolver la coherencia ética de un profesional y anestesiarlo al punto de, primero, criticar la construcción de la fábrica y defender la conservación de los pantanos en una carta pública rubricada por él mismo, para finalmente, al cabo de cinco años, acabar siendo contratado para defender los intereses de Lucchetti, tal como lo hizo el reconocido abogado, profesor de derecho y autor de innumerables publicaciones, Jorge Avendaño. En el nivel de la propaganda, Lucchetti igualmente invirtió miles de dólares en auspiciar programas como el de Laura Bozzo o en re-construir una buena imagen a través de la compañía Publicistas y Asociados con la difusión de mensajes convincentes en los medios de comunicación masiva. Unos de aquellos mensajes, el de “buenos vecinos” o “no usaremos agua de los pantanos”, fueron publicados, también, en el diario donde yo escribía. Pero trataba de entender que una cosa es periodismo y otra, muy distinta, publicidad. Mientras Lucchetti difundía sus anuncios en radio, prensa y televisión, un grupo de vecinos denunció por radio que trabajadores de la fábrica venían instalando tuberías subterráneas. Sin embargo, la noticia pasó desapercibida a mediados de 1998. Por aquellos días, en los pasadizos de El Comercio, Yuyú Urrunaga, entonces integrante de la Unidad de Investigación, ya me había advertido previamente de los propósitos de Lucchetti, a pesar del compromiso público. Por eso, provistos de un par de palas, es que dos vecinos y el reportero gráfico Dante Piaggio, seguimos el rastro de la tubería, la misma que estaba conectada a un pozo que se abastecía con agua de los pantanos. Paralelamente obtuvimos los documentos de cómo la empresa administradora del agua en Lima, Sedapal, encima, le había ‘arreglado' el problemita a Lucchetti, autorizando el uso de esa agua, a pesar de que la fábrica de pastas se había comprometido a evitarlo. Con el titular “Trampa en los pantanos”, una vez más El Comercio denunció las mentiras de Lucchetti y el sospechoso proceder de Sedapal. En el nivel periodístico, el discurso de los medios periodísticos, en un balance general, fue evidentemente fiscalizador, en defensa del interés público, y adverso a los propósitos de Lucchetti. Sobre todo cuando traspasó la frontera vecinal para convertirse en materia de controversia judicial y de tráfico de influencias en las esferas más altas del poder. La campaña periodística fue iniciada en El Comercio, en junio de 1997 y continuó a pesar de un artículo editorial contracorriente publicado en enero de 1998. La gran lección, sin embargo me la dio el entonces editor de la página Metropolitana de ese diario, Aníbal Alvarado, formador de una generación de periodistas que, actualmente, algunos de ellos, ya son editores en el decano. Alvarado es de los editores que retan al reportero a ser persistentes y luchadores para, básicamente, hacer una cosa: buen periodismo. Por eso, el silencioso mérito periodístico para seguir adelante con la investigación de ese caso, es el de este hombre sencillo, ajeno a los reflectores, formado en la antigua Escuela de Periodismo de la Universidad Católica. Quienes tienen el privilegio de conocerlo, estoy seguro, coincidirán conmigo en las cualidades profesionales de Alvarado. Sin la dirección de editores de ese calibre en la prensa de Latinoamérica, es difícil que un reportero de calle realmente logre que su trabajo no sea en vano, aunque la justicia llegue ocho años después o a pesar de que corran millones de dólares bajo la mesa. Por eso, a la distancia, le reitero mi gran respeto a Alvarado, y espero no se enoje porque en el menú familiar al concluir estas líneas me aguarda un ‘spaghetti' con sazón cubano.
COMENTARIO:
Como se muestra en el siguiente video, la minera Yanacocha trata de mostrar un imagen positiva de todos sus actos y actividades respecto al cuidado de la zona donde opera. Sin embargo, este video nos muestra que Yanacocha realmente actua de manera contradictoria, actuando despreocupadamente por el bienestar de las personas que habitan la zona y que ha ganado una imagen totalmente negativa en ellos, esto debido a sus malas acciones. Claro está que la minera miente al querer dar a mostrarse como una empresa que se realiza labores sociales para aminorar los efectos negativos de su actividad.
COMENTARIO:
El mensaje que se quiere transmitir en este ejemplo está clarísimo, además, la forma en la que se expone no es una manera convensional expresada con palabras, sino que los actos lo dicen todo. Con este comercial Durex ha logrado su estrategia de comunicación, puesto que ha logrado captar la atención de las personas para que usen condones y así puedan evitar pasar situaciones para las que tal vez no esten preparados aún, sobre todo en los más jovenes.
Sin embargo, estas eran unas posibilidades inexploradas por los aspirantes a obtener un cargo de elección popular que, ahora, está proliferándose en el Departamento y en Colombia.
En el video de la película “Como si fuera la primera vez” se logra observar el tema de planeación estratégica y comunicación. En este caso Henry Roth implementa diversas estrategias para establecer una comunicación con su amada Lucy. En las diversas herramientas que utiliza para lograr su objetivo de enamorar a Lucy sufre diversos obstáculos, por el cual las primeras estrategias no funcionaron. Luego de un arduo análisis de los riesgos, amenazas, fortalezas y oportunidades logra implementar la estrategia correcta. Por esta razón, Henry Roth analiza minuciosamente el carácter y sentimientos de Lucy, para hacer frente ante cualquier problema que surja de improviso, y de esta manera lograr su meta.
El Ritz Carlton Bachelour Gulch es el Ski Resort número uno en los Estados Unidos. Este se destaca por la imponente, impresionante y rústica infraestructura, la cual resalta características del lejano oeste. Esta viene acompañada de una deslumbrante montaña de nieve y un servicio de primer nivel. Este último detalle hace que los huéspedes se sientan como reyes y disfruten de una excelente estadía. Sin lugar a dudas, esta empresa pone en práctica una estrategia que envuelve cada detalle de los que dependa la tranquilidad y comodidad de sus clientes. Este hecho depende exclusivamente de cada uno de los empleados que trabajan en este hotel, es por eso que la preparación de estos empieza desde su capacitación. En esa introducción, por la que pasan todos los que trabajarán en alguna área del Ritz Carlton, se convence a los nuevos empleados de la importancia del hotel, de la importancia de sus huéspedes, de la comodidad en la que desarrollaran su labor y que en esa empresa todos son una familia. Además, los trabajadores cuentan con sueldos, que comparados con sueldos de trabajadores de otros Ski resorts, son elevados. Los trabajadores reciben todas las comodidades del caso y tienen una relación de igual a igual con los más altos gerentes de este hotel, lo que genera un mayor placer de trabajo que se verá volcado en los clientes del Ritz Carlton. Todo y cada uno de los detalles que giran en torno a los trabajadores son parte de una estrategia que tiene esta empresa para poder cumplir a la perfección su principal meta y diferencial, el trato de primerísimo nivel con los huéspedes. A continuación, se presenta una serie de estándares de servicio oro, o como ellos dicen “gold standards” que los empleados deben de tener en cuenta, puesto que son inculcados desde el primero día de trabajo. Todos ellos deben estar aprendidos de memoria por el personal, ya que en reuniones periódicas la dirección del área, en medio de una amena dinámica, se cerciora de que estén en las cabezas de sus dirigidos.
El Credo
The Ritz-Carlton Hotel is a place where the genuine care and comfort of our guests is our highest mission.
We pledge to provide the finest personal service and facilities for our guests who will always enjoy a warm, relaxed, yet refined ambience.
The Ritz-Carlton experience enlivens the senses, instills well-being, and fulfills even the unexpressed wishes and needs of our guests.
La Motivación
“We are Ladies and Gentlemen serving Ladies and Gentlemen”
1. A warm and sincere greeting. Use the guest's name.
2. Anticipation and fulfillment of each guest's needs.
3. Fond farewell. Give a warm good-bye and use the guest's name.
Valores de Servicio: Estoy orgulloso de ser Ritz Carlton.
1. I build strong relationships and create Ritz-Carlton guests for life.
2. I am always responsive to the expressed and unexpressed wishes and needs of our guests.
3. I am empowered to create unique, memorable and personal experiences for our guests.
4. I understand my role in achieving the Key Success Factors, embracing Community Footprints and creating The Ritz-Carlton Mystique.
5. I continuously seek opportunities to innovate and improve The Ritz-Carlton experience.
6. I own and immediately resolve guest problems.
7. I create a work environment of teamwork and lateral service so that the needs of our guests and each other are met.
8. I have the opportunity to continuously learn and grow.
9. I am involved in the planning of the work that affects me.
10. I am proud of my professional appearance, language and behavior.
11. I protect the privacy and security of our guests, my fellow employees and the company's confidential information and assets.
12. I am responsible for uncompromising levels of cleanliness and creating a safe and accident-free environment
La Promesa del Empleador
At The Ritz-Carlton, our Ladies and Gentlemen are the most important resource in our service commitment to our guests.
By applying the principles of trust, honesty, respect, integrity and commitment, we nurture and maximize talent to the benefit of each individual and the company.
The Ritz-Carlton fosters a work environment where diversity is valued, quality of life is enhanced, individual aspirations are fulfilled, and The Ritz-Carlton Mystique is strengthened.

The Ritz-Carlton Hotel is a place where the genuine care and comfort of our guests is our highest mission.
We pledge to provide the finest personal service and facilities for our guests who will always enjoy a warm, relaxed, yet refined ambience.
The Ritz-Carlton experience enlivens the senses, instills well-being, and fulfills even the unexpressed wishes and needs of our guests.
Prometemos proporcionar el servicio personal más fino e instalaciones de nuestros invitados que siempre disfrutarán un caliente, relajado, el ambiente aún refinado. La experiencia de Ritz-Carlton anima los sentidos, inculca el bienestar, y realiza aún los deseos no expresados y las necesidades de nuestros invitados.
Este video es una publicidad de la marca Speedy, es de origen Argentino y lo que desea es vender un nuevo producto que lanzaron al mercado. Este producto se trataba de una tarifa plana de Internet por un precio relativamente bajo. El año en el que fue emitida esta pieza publicitaria fue el 2007.
En este ejemplo se puede apreciar de manera muy clara la teoría de Mcluhan. El mensaje que quiso dar esta empresa es el siguiente: “tarifa plana de Internet por 25 pesos”, el cual se pudo expresar de muchas formas. Lo que decide la Telefónica, al hacer un spot como el mencionado, es utilizar un medio singular, llamativo y distinto para dar a conocer al público su nueva oferta. De este modo, el medio es el spot publicitario y lo gracioso de la historia que nos cuentan en el. En síntesis, el medio le da un valor importante y especial al mensaje y eso fue lo que Speedy demostró en su comercial.
Para que este show se lleve a cabo se debe resaltar que hubo mucho esfuerzo por parte de todos los bailarines, los cuales muestran una increíble habilidad y exactitud al momento de realizar cada uno de sus movimientos. Además, dicho espectáculo no sería tan apreciado si sólo lo protagonizara una sola persona, pues su encanto radica en que muchos forman parte de él y que cada sonido que producen tiene una exactitud cronometrada. Lo interesante de este equipo es ver el compromiso que cada persona tiene para llegar al objetivo del grupo, además de que van al mismo ritmo, logrando, en conjunto, un verdadero equipo en trabajo.
